
Rojo sangre,
un color muy nacional.
Morbo, suerte,
sol y arena, ¡vive Dios!
Arte, muerte,
sirve de alimento.
Poses, valiente
y vuelta al ruedo.
Cuando el acero me traspasa el corazón.
Y se le llama fiesta, y otra vuelta de tuerca.
Cuando el sadismo se convierte en tradición.
Y la faena ingesta, y nadie se molesta.
Pinchos siente,
recital multicolor.
Pasodoble, ambiente
de nobleza y de pasión.
¡La oreja, presidente!
Los pañuelos al viento.
Alza la frente
y mira al cielo.
Cuando el acero me traspasa el corazón.
Y se le llama fiesta, y otra vuelta de tuerca.
Cuando el sadismo se convierte en tradición.
Y la faena en gesta, y nadie se molesta.
La fiesta no es nacional.
No sabes para quién.
La fiesta de nadie.